Tras el parón por la crisis del coronavirus, los jugadores de pádel se han encontrado con un nuevo obstáculo, las plagas de mosca negra. Estas se acumulan en zonas cerca de los ríos y pueden realizar muchas picaduras en pocos minutos.

Es el caso de unos jugadores de pádel, que tras acabar el partido se dieron cuenta de que habían sido acribillados por la mosca negra. Alguno de los deportistas terminó con más de 60 picaduras.

Por ello, los polideportivos y centros deportivos han extremado las precauciones y las tareas de desinfección con el objetivo de volver a ofrecer una actividad deportiva completamente segura.

«Fumigan y sobre todo hacen mucho tratamiento en los ríos, que ahí es donde se supone que crecen las larvas», asegura David Ordóñez, director del Club Pádel Soto Torrejón.

«A las doce de la noche que no quedaba nadie se encendía una pista, se llenaba de mosquitos y se fumigaba. Después de hacían los focos el edificio y demás», afirma David Ordóñez.

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Un jugador de pádel sufre más de 60 picaduras de mosca negra durante un partido