Rubén Castilla estuvo cerca de perder la vida en el año 2007. Así de fuerte y así de duro debe sonar porque fue una realidad. Un terrible accidente de coche se lo pudo llevar por delante, sin embargo, no fue así, lo superó, recorrió hospitales, quirófanos, salas de rehabilitación… Esa fue su vida durante mucho, mucho tiempo, pero el calvario terminó, descubrió el deporte adaptado y su vida cambió completamente.

«Yo siempre había sido jugador de tenis, al pádel empecé un poco después, cuando se empezó a poner de moda», empieza contando el español al recordar todos los hechos que sucedieron en aquel lejano 2007. «Fue un accidente gravísimo, casi me cuesta la vida. La realidad es que, hablando claro, estuve más allí que aquí», resume Castilla, sabedor de que la vida le ofreció una segunda oportunidad

«La parte izquierda de mi cuerpo quedó totalmente destrozada, sobre todo la pierna. Me rompí el fémur, la tibia, los ligamentos de la rodilla, la clavícula, varias costillas se me clavaron en el higado…»

Un golpe de realidad

Recuerda perfectamente que desde el principio tuvo que enfrentarse a ese momento en el que desde todos los sitios le decían que no iba a poder hacer deporte nunca más. «Yo siempre me resistí bastante. Estaba convencido que con una buena rehabilitación y haciendo las cosas bien, podría terminar jugando. Fue mi hermana, que es médico, la que terminó de abrirme los ojos. Ella me explicó que habían estado a punto de…

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Rubén Castilla, su vuelta a la vida y su ascenso a la élite del pádel silla