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El estoicismo de Juan Carlos Unzué

Mi madre me pregunta: “Juan Carlos, ¿no estás cansado de ir cada día de un sitio a otro? Tienes muchos actos y eventos”. Yo le respondo: “Claro que me canso. Llegan las diez de la noche y me duermo. Pero también me pasa eso cuando estoy en casa sin moverme. Sé que, por mi enfermedad, llegará un momento donde verdaderamente no me pueda mover. Necesitaré de una pizarra para comunicarme o me tendrán que hacer una traqueotomía para poder respirar. Por eso no…
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