Esa magia tuya de mover piezas, encajando entrante con saliente, todo lo tuyo con todo lo mío, sin esfuerzo, sin plano y sin margen de error

Noe Martínez / PALABRAS OLVIDADAS

DOLINA

A veces, tomar decisiones es más una cuestión de suicidio que de voluntad de acierto. A veces, tomas la salida equivocada en la rotonda, porque sabes que las demás están llenas de jardines mil veces pisados, escenarios comunes en los que echarte en falta es ya mi pan de cada día. A veces, tirar por la del medio, saboreando la hostia antes del tropiezo, es mi otra forma de entender que, por mucho que corra en sentido contrario y en pelotas, siempre habrá un lugar en el que tú y yo hagamos pum. Porque a la vida se la soplan mis planes y mis ‘esto no va ningún sitio’. A la vida le importa una soberana mierda que tú yo seamos incompatibles para vivir en calma. Tempestad de tempestades, huracán donde los haya, galerna que me sacude y me lanza por los aires. Pase lo que pase, nena, estoy a merced del influjo de todo lo tuyo. Permíteme que me rinda antes del combate: ser rehén de lo nuestro es mi estado civil y mi orgullo.

– Cuando me llamaste para comer, pensé que la cosa iba a ser para parejas… – Sonríes mientras andamos.

– Lo pensé, pero haciendo cuentas, me sobraban dos… – Me río, chocando mi cabeza con la tuya.

– Tonto… – Ríes, coqueta.

– Un mal día lo tiene cualquiera… – Me río ante la imagen de vernos juntos, pero…

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Dolina – InformaValencia