Alfonso de Hohenlohe fue bautizado en el Palacio de Oriente siendo sus padrinos Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia, motivo por el que Juan Carlos I siempre le comentó su envidia al respecto, pues el hoy Rey Emérito nació y fue bautizado en Roma durante el exilio de la Familia Real. Al príncipe hispano-alemán -fallecido en 2003- se le recuerda como uno de los grandes promotores de Marbella y de la Costa del Sol. De hecho, fue él quien empezó a atraer a la jet set a Marbella, aunque no muchos saben que cambió de forma directa la vida de más de tres millones de españoles.

Propietario de varios hoteles y del conocido Marbella Club, a Alfonso de Hohenloge se le puede considerar el padre español del padel. Como mínimo suya fue la iniciativa de convertir en deporte la afición casera de un empresario mexicano al que visitó en Acapulco allá por 1974. Cambió la superficie, reconfiguró la normativa y ajustó la red que en su formato original servía para poco más que evitar que las pelotas escaparan lejos de la pista. Y montó una pista en su club marbellí.

La gente guapa de la jet se aficionó y desde Luis Ortiz, marido de Gunila von Bismarck, a Manolo Santana, por aquel entonces doble ganador de Wimbledon, pasaron por aquella pista. Y así hasta el día de principios de los años 90, cuando José María Aznar fue fotografiado jugando en una pista de Oropesa del Mar.

Aquella imagen concreta concedió al pádel una visibilidad…

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De los partidos con Aznar en el Abasota al boom del pádel en Ciudad de la Raqueta