A Fernando Belasteguin le hemos medido siempre por sus triunfos y sus trofeos, algo comprensible en una carrera como la suya.

Así que, el pasado domingo en Menorca, tras caer en la final y perder la oportunidad de ganar su segundo título de este anómalo curso, le sacamos de foco en detrimento de sus rivales, Sanyo y Stupa, justos vencedores.  

Craso error. Más allá de esa derrota, el argentino protagonizó en territorio balear otro episodio que explica a la perfección su legendaria narrativa.

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El motor de Belasteguin

Fernando Belasteguin es un obseso de la competición. Los triunfos, los títulos, el ranking, todo lo que deslumbra a cualquiera, para él no son más que consecuencias de lo importante: competir.

A los 41 años de edad, el hombre sigue buscándose desafíos deportivos con el mismo empeño que hace un cuarto de siglo.  

El reto superado en Menorca

El pasado sábado 26 de septiembre, el argentino saltó a la pista central del Pavelló Menorca junto a su compañero Agustín Tapia para disputar la semifinal del séptimo torneo World Padel Tour de la temporada. Al otro lado de la red les esperaban los actuales números uno, Alejandro Galán y Juan Lebrón. Lo que allí había en juego era, en verdad, algo más importante que el pase a la final.

69 días antes, Bela había perdido contra estos dos rivales en la final del Vuelve a Madrid Open, el segundo de la serie de tres…

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Bela y su eterna obesión