Bea González apenas tiene 18 años, pero ya es una de las mejores jugadoras del mundo del pádel. En esta convulsa temporada (solo se han podido celebrar dos pruebas del circuito World Padel Tour hasta el momento), la malagueña forma dupla con la número dos del mundo, Marta Ortega, con la que aspira a todo. A pesar de vivir en Madrid tuvo que pasar el confinamiento en Málaga con su familia, aunque ahora ha regresado a la capital española donde ha tenido que buscar un piso porque la residencia en la que vivía ha sido cerrada tras la crisis provocada por el coronavirus. En este tiempo ha tenido que aprender a jugar sin público, a convivir con desconocidas y a conducir 500 kilómetros tan solo unas semanas después de sacarse el carné de conducir.

–¿Cuánto tiempo estuvo sin entrar a una pista de pádel?

–Desde que comenzó el estado de alarma hasta que abrieron los clubes. Más de dos meses.

– ¿Y qué hizo en todo ese tiempo lejos de las pistas?

–Hacía lo que podía en casa, sobre todo trabajo físico. Cuando dejaron salir a correr la verdad es que fue como una liberación, pero eso fue al final. Los primeros dos meses fueron muy intensos. En una casa ya se puede imaginar lo poco que se puede hacer. Eso sí, de pádel nada. Nunca he estado tanto tiempo sin tocar una pala.

–Todo esto ha ocurrido apenas unos meses después de haberse ido a vivir a Madrid, ¿no?

–Sí, me vine en septiembre.

–¿Y vive sola?

–Estaba en una residencia de la universidad, lo que…

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Bea González: «Cambiar de compañera es como dejar a tu pareja; la quieres, pero sabes que no funciona»